lunes, 16 de enero de 2012

Una clase diferente




En la clase de Intervención de hoy hemos tenido la gran suerte de contar con la presencia de dos chicos, Salomón y Herminio, que junto a nuestra compañera Luisa, han formado una asociación para crear una cooperativa en Camerún. Han sido dos horas muy intensas pero que se han pasado súper rápido. Primero, Salomón, ha contado su infancia en Camerún, hablándonos de muchos aspectos que estudiamos el año anterior en Antropología y que nos parecían lejanos y desconocidos, como son el levirato, la dote, la poligamia… Ha sido un testimonio muy interesante porque hemos podido comprender la otra parte de la historia, esa que no sale en la televisión y la que casi nadie conoce pero todo el mundo comenta. Ha sido un testimonio lleno de fuerza, que nos ha abierto la ventana a la inmigración. Salomón nos ha contado su experiencia atravesando el estrecho, cuáles fueron las razones que le llevaron a hacerlo y cómo fue su vida una vez que llegó a España. Realmente lo más impactante ha sido la forma de contarlo, lleno de valentía, de confianza y sobre todo, de optimismo. Una historia con final feliz que no todos tienen la suerte de alcanzar. Cuando escucho testimonios como éstos no puedo dejar de pensar en el valor de la vida, cómo esas personas han vivido más que nosotros en toda nuestra vida, y aún así los tratamos con desprecio, como si tuviéramos el derecho a juzgarlos, ni siquiera a ponernos en su lugar, pues no imagino cómo debe ser el sentimiento de una persona en esa situación y me es imposible de imaginarlo, de sentirlo, pues creo que es algo que solo entienden las personas que lo viven.

Él nos ha hablado de una asociación que interviene con los inmigrantes, creo que ha sido interesante conocer más sobre esta problemática, pues no ha sido un tema presente en nuestras exposiciones. En primer lugar lo atendieron en Tarifa, Cruz Roja, pero después pasó a una casa de acogida de Accem, en la que estuvo 6 meses hasta que tuvo que abandonarla y buscarse la vida por sus propios medios.

Con su testimonio, Salomón nos hablaba de la situación actual en su país, concretamente en su pueblo, y cómo surgió la idea de crear esta asociación para ayudar a su familia. Nos han explicado todo el proyecto, desde el por qué del nombre de la asociación, “El mundo y África trabajan”, hasta la forma de financiación, los resultados esperados, los proyectos para un futuro, etc. Nuestra compañera, Luisa, nos contaba como todo esto surge de un sueño personal, y cómo los sueños se cumplen si crees en ellos de verdad. Siempre suelo comentar la hipocresía de la gente, la deficiencia del sistema y lo injusto que es el mundo en mis entradas, pero experiencias como ésta me hacen ver que todavía existen personas que creen en sus sueños, que tienen esperanza por un mundo mejor y que esto es posible con esfuerzo y constancia. Como decía Salomón, no es tiempo de criticar, es tiempo de actuar, y tiene toda la razón del mundo. Es importante que reflexionemos sobre nuestra sociedad y los problemas que acarrea, pero esto sin acción sólo se queda en palabras vacías, es necesario que nos impliquemos, ya que nosotros tenemos esa sensibilidad de la que muchos carecen, y sería injusto desaprovecharla. Herminio, el otro chico, nos explicaba que es más fácil de lo que parece montar todo esta asociación, que ahora nos parece un mundo, y que todos podemos hacer algo con los conocimientos que tenemos. Nos explicaba la necesidad que existe en Camerún, y en muchas otras partes del mundo, y la falta de recursos económicos, por lo que se han visto en la necesidad de pedir dinero, pedir por otros que lo necesitan, lo que me parece un ejemplo a seguir de lo que nadie se tendría que avergonzar. Personalmente ha sido un testimonio que me ha emocionado mucho, pues este verano yo he tenido la suerte de vivir 40 días en Togo y me veía reflejada en muchas de las anécdotas que contaban. Pues cuando vives una experiencia como ésta, te das cuenta de la necesidad real que existe y que no se ve igual por la tele, y como decían ellos es imposible vivir eso y no hacer nada, toda persona que tenga un poquito de humanidad, no puede quedarse indiferente. Pero hay que vivirlo, hay que acercarse a la realidad, tomar contacto con ella, y sobre todo implicarse desde dentro. Como mencionaba Luisa, ellos no tienen la oportunidad que tenemos nosotros de poder escuchar a Salomón, ellos tienen una imagen muy distorsionada de los blancos, pero es su imagen, la que ellos han vivido, y sería interesante compartir y enriquecernos juntos, pues todos tenemos mucho que aprender.






Para mi ha sido la mejor clase final que hemos podido tener, y que nos ha servido para abrir los ojos ante la realidad que tanto estudiamos y leemos en los documentos pero que también existe, que a veces se nos olvida, que está ahí fuera y necesita de intervención.

Aquí dejo el vídeo que ha realizado otra compañera de clase para la promoción de la organización "El mundo y África trabajan".


P.D.- Las imágenes que aparecen en la entrada pertenecen a Togo, fueron tomadas este verano y con ellas quiero mostrar la belleza de África, que a veces otros se esfuerzan por ocultar.

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Una clase diferente




En la clase de Intervención de hoy hemos tenido la gran suerte de contar con la presencia de dos chicos, Salomón y Herminio, que junto a nuestra compañera Luisa, han formado una asociación para crear una cooperativa en Camerún. Han sido dos horas muy intensas pero que se han pasado súper rápido. Primero, Salomón, ha contado su infancia en Camerún, hablándonos de muchos aspectos que estudiamos el año anterior en Antropología y que nos parecían lejanos y desconocidos, como son el levirato, la dote, la poligamia… Ha sido un testimonio muy interesante porque hemos podido comprender la otra parte de la historia, esa que no sale en la televisión y la que casi nadie conoce pero todo el mundo comenta. Ha sido un testimonio lleno de fuerza, que nos ha abierto la ventana a la inmigración. Salomón nos ha contado su experiencia atravesando el estrecho, cuáles fueron las razones que le llevaron a hacerlo y cómo fue su vida una vez que llegó a España. Realmente lo más impactante ha sido la forma de contarlo, lleno de valentía, de confianza y sobre todo, de optimismo. Una historia con final feliz que no todos tienen la suerte de alcanzar. Cuando escucho testimonios como éstos no puedo dejar de pensar en el valor de la vida, cómo esas personas han vivido más que nosotros en toda nuestra vida, y aún así los tratamos con desprecio, como si tuviéramos el derecho a juzgarlos, ni siquiera a ponernos en su lugar, pues no imagino cómo debe ser el sentimiento de una persona en esa situación y me es imposible de imaginarlo, de sentirlo, pues creo que es algo que solo entienden las personas que lo viven.

Él nos ha hablado de una asociación que interviene con los inmigrantes, creo que ha sido interesante conocer más sobre esta problemática, pues no ha sido un tema presente en nuestras exposiciones. En primer lugar lo atendieron en Tarifa, Cruz Roja, pero después pasó a una casa de acogida de Accem, en la que estuvo 6 meses hasta que tuvo que abandonarla y buscarse la vida por sus propios medios.

Con su testimonio, Salomón nos hablaba de la situación actual en su país, concretamente en su pueblo, y cómo surgió la idea de crear esta asociación para ayudar a su familia. Nos han explicado todo el proyecto, desde el por qué del nombre de la asociación, “El mundo y África trabajan”, hasta la forma de financiación, los resultados esperados, los proyectos para un futuro, etc. Nuestra compañera, Luisa, nos contaba como todo esto surge de un sueño personal, y cómo los sueños se cumplen si crees en ellos de verdad. Siempre suelo comentar la hipocresía de la gente, la deficiencia del sistema y lo injusto que es el mundo en mis entradas, pero experiencias como ésta me hacen ver que todavía existen personas que creen en sus sueños, que tienen esperanza por un mundo mejor y que esto es posible con esfuerzo y constancia. Como decía Salomón, no es tiempo de criticar, es tiempo de actuar, y tiene toda la razón del mundo. Es importante que reflexionemos sobre nuestra sociedad y los problemas que acarrea, pero esto sin acción sólo se queda en palabras vacías, es necesario que nos impliquemos, ya que nosotros tenemos esa sensibilidad de la que muchos carecen, y sería injusto desaprovecharla. Herminio, el otro chico, nos explicaba que es más fácil de lo que parece montar todo esta asociación, que ahora nos parece un mundo, y que todos podemos hacer algo con los conocimientos que tenemos. Nos explicaba la necesidad que existe en Camerún, y en muchas otras partes del mundo, y la falta de recursos económicos, por lo que se han visto en la necesidad de pedir dinero, pedir por otros que lo necesitan, lo que me parece un ejemplo a seguir de lo que nadie se tendría que avergonzar. Personalmente ha sido un testimonio que me ha emocionado mucho, pues este verano yo he tenido la suerte de vivir 40 días en Togo y me veía reflejada en muchas de las anécdotas que contaban. Pues cuando vives una experiencia como ésta, te das cuenta de la necesidad real que existe y que no se ve igual por la tele, y como decían ellos es imposible vivir eso y no hacer nada, toda persona que tenga un poquito de humanidad, no puede quedarse indiferente. Pero hay que vivirlo, hay que acercarse a la realidad, tomar contacto con ella, y sobre todo implicarse desde dentro. Como mencionaba Luisa, ellos no tienen la oportunidad que tenemos nosotros de poder escuchar a Salomón, ellos tienen una imagen muy distorsionada de los blancos, pero es su imagen, la que ellos han vivido, y sería interesante compartir y enriquecernos juntos, pues todos tenemos mucho que aprender.






Para mi ha sido la mejor clase final que hemos podido tener, y que nos ha servido para abrir los ojos ante la realidad que tanto estudiamos y leemos en los documentos pero que también existe, que a veces se nos olvida, que está ahí fuera y necesita de intervención.

Aquí dejo el vídeo que ha realizado otra compañera de clase para la promoción de la organización "El mundo y África trabajan".


P.D.- Las imágenes que aparecen en la entrada pertenecen a Togo, fueron tomadas este verano y con ellas quiero mostrar la belleza de África, que a veces otros se esfuerzan por ocultar.

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