domingo, 15 de enero de 2012

Nuestra exposición: TRASTORNOS DE PERSONALIDAD

Mi grupo y yo decidimos ya hace varios meses realizar el trabajo de la asignatura de los trastornos de personalidad. La verdad es que desde el principio teníamos claro que queríamos hacer un trabajo sobre las enfermedades mentales, pues nos parece un colectivo desconocido para la sociedad, todo el mundo acaba llamándolos “locos” cuando realmente no saben nada sobre ellos, y más concretamente de los trastornos de personalidad, pues es más común escuchar noticias sobre la esquizofrenia o el trastorno bipolar. Además tradicionalmente no es un colectivo muy asociado a la educación social y nos parecía interesante investigar las posibilidades de intervención a las que podemos acceder.



Realizar el trabajo ha sido una experiencia muy enriquecedora, no solo por las fases de las que consta, investigación, comprobación de datos, etc., sino por la posibilidad de acercarnos a organizaciones y centros que trabajan con el colectivo. Honestamente tengo que decir que no sabía absolutamente nada sobre los trastornos de personalidad antes de empezar el trabajo, como la mayoría de la gente sabía que era una enfermedad mental pero poco más, y además siempre me han dado bastante respeto, por lo que he preferido no ahondar mucho en el tema. Gracias a este trabajo, ahora sería capaz de dar varias exposiciones sobre el tema, pues es una problemática de la que se puede extraer muchísimo, y por supuesto de la que todavía puedo aprender más. Nos ha entusiasmado tanto el tema que queríamos hacerlo visible en la exposición, contagiar nuestro interés a los compañeros y hemos intentado que fuera una exposición dinámica y original, en la que todos pudiéramos reflexionar y compartir nuestras opiniones.

Hemos empezado la exposición repartiendo unos papelitos en los que teníamos que escribir lo primero que se nos pasa por la cabeza cuando escuchamos:


TRASTORNOS DE PERSONALIDAD


Así hemos partido de algunos datos impactantes, como que 800.000 mil españoles sufren a lo largo de su vida algún tipo de trastorno mental. Esto nos hace reflexionar, pues en ocasiones caemos en el error de pensar que solo se trata de “unos pocos enfermos” y asociamos a estas personas unos prejuicios y características que nos excluyen a nosotros mismos, cuando realmente podríamos ser uno de ellos en algún momento. Después de esta introducción, hemos comenzado con la fundamentación teórica, partiendo del concepto de salud mental y con ella, la definición de trastorno de personalidad, así como sus 11 tipos, lo que provoca que sea muy difícil el diagnóstico. También hemos comentado unas ideas generales sobre el marco legal, para centrarnos en la necesidad de éste, pues se trata de personas con una vulnerabilidad específica, que sufren el riesgo de estigmatización y marginación social.

En cuanto a la fundamentación práctica, hemos hecho un breve recorrido por la historia para comprobar que el loco estuvo muy relacionado con el pobre, y esta falta de distinción los mezclaba en hospitales donde se propiciaba la segregación, aislarlos para así erradicar el problema, pues se trataba del problema de esa persona, y no de la sociedad en general. A pesar de ser un colectivo cuya intervención siempre ha sido muy psiquiátrica por la particularidad de su patología, hoy en día existen programas de intervención integral que trabajan con la persona en su globalidad. Para hablar de la intervención que se está llevando en la actualidad, hemos querido partir de los poderes públicos y de los servicios accesibles al colectivo para profundizar más en las prácticas complementarias que realizan el movimiento asociativo. Destacar FEAFES como red de asociaciones de enfermedad mental en toda España, y dos asociaciones que pertenecen a esta red en Sevilla, ASAENES y AVANCE. A través de ellas hemos analizado las áreas de intervención que constituyen un amplio abanico de posibilidades para el educador social. De esta manera podemos encontrar la orientación ocupacional, la educación, rehabilitación, tiempo libre, habilidades sociales, actividades de la vida diaria, desarrollo emocional, psicoeducación, etc. La familia se encuentra presente en todos los proyectos de intervención, pues son un elemento básico y fundamental para crear un entorno positivo para el enfermo, así como de apoyo y mejora de su situación. Quisimos comentar las intervenciones actuales más interesantes y centrarnos en la sensibilización social, tan importante para todos los colectivos en vulnerabilidad.


Respecto al educador social explicamos sus funciones, objetivos y las actuaciones que pueden realizar en este ámbito. Para ahondar en la figura del educador con las personas con trastornos de personalidad, comentamos nuestra experiencia en un centro educativo dedicado a menores con esta problemática.

Para hablar de las conclusiones, nos ayudamos de un vídeo realizado por nosotras mismas en las que salían varias personas de diferentes edades respondiendo a la misma pregunta: ¿Qué entiendes por trastorno de personalidad? El vídeo nos sirvió para demostrar que la mayoría de la gente no conoce esta enfermedad, incluso la confunde con otras patologías o problemas, pero todos lo veían como un problema. Así podemos comprobar que la principal causa de exclusión es el desconocimiento, la ignorancia. Esto nos ayudó a suscitar un debate con el resto de compañeros, en el que compartimos nuestras experiencias personales y reflexionamos sobre el miedo que se le tiene a estas personas, a las que no se les da un voto de confianza y se les ayuda a tener una vida normalizada, cuando está demostrado que es posible.

Para terminar dejo aquí esta cita que también utilizamos en la exposición y que nos puede ayudar a relativizar un poco nuestras ideas.

Tanto las mentes como los cuerpos sanos pueden sufrir de invalidez. El hecho de que la gente ‘normal’ pueda moverse, ver y oír no significa que realmente vean y oigan. Pueden estar muy ciegos ante las cosas que deterioran su felicidad, muy sordos ante el pedido de afecto de los demás; cuando pienso en ellos no me siento ni más inválido ni más incapacitado. Tal vez pueda, en cierta medida, abrirles los ojos a las bellezas que nos rodean: un cálido apretón de manos, una voz ansiosa de consuelo, una brisa primaveral, una música, un saludo amistoso. Esa gente me importa, y me agrada sentir que puedo hacer algo por ellos” (Henrich y Kriegel)

Al fin y al cabo, en nuestros días, quién puede decir con seguridad qué es ser normal. Hoy lo normal es un poco relativo, dejemos nuestros prejuicios a un lado y no permitamos que nadie se crea con la capacidad de juzgar y clasificar a otras personas, porque eso es lo que somos todos, PERSONAS.

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domingo, 15 de enero de 2012

Nuestra exposición: TRASTORNOS DE PERSONALIDAD

Mi grupo y yo decidimos ya hace varios meses realizar el trabajo de la asignatura de los trastornos de personalidad. La verdad es que desde el principio teníamos claro que queríamos hacer un trabajo sobre las enfermedades mentales, pues nos parece un colectivo desconocido para la sociedad, todo el mundo acaba llamándolos “locos” cuando realmente no saben nada sobre ellos, y más concretamente de los trastornos de personalidad, pues es más común escuchar noticias sobre la esquizofrenia o el trastorno bipolar. Además tradicionalmente no es un colectivo muy asociado a la educación social y nos parecía interesante investigar las posibilidades de intervención a las que podemos acceder.



Realizar el trabajo ha sido una experiencia muy enriquecedora, no solo por las fases de las que consta, investigación, comprobación de datos, etc., sino por la posibilidad de acercarnos a organizaciones y centros que trabajan con el colectivo. Honestamente tengo que decir que no sabía absolutamente nada sobre los trastornos de personalidad antes de empezar el trabajo, como la mayoría de la gente sabía que era una enfermedad mental pero poco más, y además siempre me han dado bastante respeto, por lo que he preferido no ahondar mucho en el tema. Gracias a este trabajo, ahora sería capaz de dar varias exposiciones sobre el tema, pues es una problemática de la que se puede extraer muchísimo, y por supuesto de la que todavía puedo aprender más. Nos ha entusiasmado tanto el tema que queríamos hacerlo visible en la exposición, contagiar nuestro interés a los compañeros y hemos intentado que fuera una exposición dinámica y original, en la que todos pudiéramos reflexionar y compartir nuestras opiniones.

Hemos empezado la exposición repartiendo unos papelitos en los que teníamos que escribir lo primero que se nos pasa por la cabeza cuando escuchamos:


TRASTORNOS DE PERSONALIDAD


Así hemos partido de algunos datos impactantes, como que 800.000 mil españoles sufren a lo largo de su vida algún tipo de trastorno mental. Esto nos hace reflexionar, pues en ocasiones caemos en el error de pensar que solo se trata de “unos pocos enfermos” y asociamos a estas personas unos prejuicios y características que nos excluyen a nosotros mismos, cuando realmente podríamos ser uno de ellos en algún momento. Después de esta introducción, hemos comenzado con la fundamentación teórica, partiendo del concepto de salud mental y con ella, la definición de trastorno de personalidad, así como sus 11 tipos, lo que provoca que sea muy difícil el diagnóstico. También hemos comentado unas ideas generales sobre el marco legal, para centrarnos en la necesidad de éste, pues se trata de personas con una vulnerabilidad específica, que sufren el riesgo de estigmatización y marginación social.

En cuanto a la fundamentación práctica, hemos hecho un breve recorrido por la historia para comprobar que el loco estuvo muy relacionado con el pobre, y esta falta de distinción los mezclaba en hospitales donde se propiciaba la segregación, aislarlos para así erradicar el problema, pues se trataba del problema de esa persona, y no de la sociedad en general. A pesar de ser un colectivo cuya intervención siempre ha sido muy psiquiátrica por la particularidad de su patología, hoy en día existen programas de intervención integral que trabajan con la persona en su globalidad. Para hablar de la intervención que se está llevando en la actualidad, hemos querido partir de los poderes públicos y de los servicios accesibles al colectivo para profundizar más en las prácticas complementarias que realizan el movimiento asociativo. Destacar FEAFES como red de asociaciones de enfermedad mental en toda España, y dos asociaciones que pertenecen a esta red en Sevilla, ASAENES y AVANCE. A través de ellas hemos analizado las áreas de intervención que constituyen un amplio abanico de posibilidades para el educador social. De esta manera podemos encontrar la orientación ocupacional, la educación, rehabilitación, tiempo libre, habilidades sociales, actividades de la vida diaria, desarrollo emocional, psicoeducación, etc. La familia se encuentra presente en todos los proyectos de intervención, pues son un elemento básico y fundamental para crear un entorno positivo para el enfermo, así como de apoyo y mejora de su situación. Quisimos comentar las intervenciones actuales más interesantes y centrarnos en la sensibilización social, tan importante para todos los colectivos en vulnerabilidad.


Respecto al educador social explicamos sus funciones, objetivos y las actuaciones que pueden realizar en este ámbito. Para ahondar en la figura del educador con las personas con trastornos de personalidad, comentamos nuestra experiencia en un centro educativo dedicado a menores con esta problemática.

Para hablar de las conclusiones, nos ayudamos de un vídeo realizado por nosotras mismas en las que salían varias personas de diferentes edades respondiendo a la misma pregunta: ¿Qué entiendes por trastorno de personalidad? El vídeo nos sirvió para demostrar que la mayoría de la gente no conoce esta enfermedad, incluso la confunde con otras patologías o problemas, pero todos lo veían como un problema. Así podemos comprobar que la principal causa de exclusión es el desconocimiento, la ignorancia. Esto nos ayudó a suscitar un debate con el resto de compañeros, en el que compartimos nuestras experiencias personales y reflexionamos sobre el miedo que se le tiene a estas personas, a las que no se les da un voto de confianza y se les ayuda a tener una vida normalizada, cuando está demostrado que es posible.

Para terminar dejo aquí esta cita que también utilizamos en la exposición y que nos puede ayudar a relativizar un poco nuestras ideas.

Tanto las mentes como los cuerpos sanos pueden sufrir de invalidez. El hecho de que la gente ‘normal’ pueda moverse, ver y oír no significa que realmente vean y oigan. Pueden estar muy ciegos ante las cosas que deterioran su felicidad, muy sordos ante el pedido de afecto de los demás; cuando pienso en ellos no me siento ni más inválido ni más incapacitado. Tal vez pueda, en cierta medida, abrirles los ojos a las bellezas que nos rodean: un cálido apretón de manos, una voz ansiosa de consuelo, una brisa primaveral, una música, un saludo amistoso. Esa gente me importa, y me agrada sentir que puedo hacer algo por ellos” (Henrich y Kriegel)

Al fin y al cabo, en nuestros días, quién puede decir con seguridad qué es ser normal. Hoy lo normal es un poco relativo, dejemos nuestros prejuicios a un lado y no permitamos que nadie se crea con la capacidad de juzgar y clasificar a otras personas, porque eso es lo que somos todos, PERSONAS.

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