El comienzo de las clases siempre es caótico, y más cuando llegamos de unas largas vacaciones. De un día para otro tenemos una lista de asignaturas y una agenda llena de tareas por hacer. Después de nuestro primer año, nos enfrentamos a un segundo curso con ilusión, con ganas de seguir aprendiendo, pero sobre todo con ganas de llevar todo ese conocimiento aprendido a la práctica, pero aún nos queda camino. “Intervención educativa en personas de riesgo de exclusión social” es una de esas asignaturas de este cuatrimestre que aparecen en los horarios. En el primer momento, al leer el título, parece atractiva, sobre todo parece práctica. Hoy, después de cuatro semanas de clase, ya se han hecho todas las presentaciones, han comenzado las EPYD y poco a poco vamos adentrándonos en la asignatura. Lo que el primer día parecía una locura (dos profesores, hacer un blog, trabajo grupal, individual, lecturas…), hoy está organizado y comprendido. Por lo que llevamos estoy contenta con la metodología, pues siempre acabo las clases con ganas de más. Me gustan mucho porque en ellas no somos sujetos pasivos, y no es por el protagonismo que lleguemos a tener, que aunque es verdad que intervenimos no es muy diferente a otras clases, sino porque los contenidos y la forma de presentarlos son diferentes. Son clases que nos hacen pensar, ponernos en situaciones difíciles, cuestionarnos nuestra propia visión de las cosas e incluso preguntarnos qué hacemos estudiando este grado y si realmente estamos en el lugar adecuado.
A continuación dejo un archivo de Google Docs., donde explico más detenidamente el contenido de las clases dadas hasta ahora. ¡Comenzamos!
https://docs.google.com/document/pub?id=1NQoY18aeXKUHZfo_HJcQxG3oL8w9IIYUunIjn9dgIr8
sábado, 15 de octubre de 2011
miércoles, 12 de octubre de 2011
¿Salvar al Primer Mundo?
Al pensar en “el Tercer Mundo”, muchos tienen una visión negativa: hambre, muerte, pobreza… Da la impresión de que hablamos de un continente maldito, sin esperanza, perdido. La gente tiende a sentir lástima, a mirar hacia abajo desde una posición superior. Pero luego echamos un vistazo a las noticias de occidente y no parece que nosotros estemos mucho mejor. No encontramos lógica a muchas de nuestras actuaciones, lo tenemos todo pero a la vez no tenemos nada, estamos perdidos, desorientados, no encontramos el sentido de nuestras vidas. La tasa de suicidios se duplica, al año mueren en el mundo un millón de personas por esta causa. Así es inevitable preguntarse qué le pasa al mundo. Cómo puede ocurrir esto cuando nuestra sociedad tiene todo lo que necesitamos, o ¿no es así?
Hay un pequeño documental elaborado con la colaboración de UNICEF, llamado “En el mundo a cada rato”. Es una contribución del cine a la protección de los derechos de la infancia en el mundo y se compone de cinco historias. Una de ellas, “Binta y la gran idea”, nos propone una solución muy divertida e interesante para salvar al primer mundo.
Y después de todo esto, ¿seguimos pensando que son ellos los que necesitan ayuda?, o quizás ¿es nuestra sociedad la que necesita de una intervención urgente?
Hay un pequeño documental elaborado con la colaboración de UNICEF, llamado “En el mundo a cada rato”. Es una contribución del cine a la protección de los derechos de la infancia en el mundo y se compone de cinco historias. Una de ellas, “Binta y la gran idea”, nos propone una solución muy divertida e interesante para salvar al primer mundo.
Y después de todo esto, ¿seguimos pensando que son ellos los que necesitan ayuda?, o quizás ¿es nuestra sociedad la que necesita de una intervención urgente?
¿Evolución?
El otro día leí en el periódico digital “Tercera información” un artículo que hablaba del gasto militar en España, y me sorprendió leer que “uno de cada diez euros que invierte el Estado es para la guerra”, mientras los ciudadanos siguen sufriendo “el coste social de la crisis económica”. Nos imponen recortes de nuestros derechos sociales, económicos y laborales, pero sin embargo, no hay recortes en los gastos militares. De esta manera nos damos cuenta de que la guerra sigue siendo una prioridad en nuestros gobiernos, y aunque es ahora cuando se supone que estamos más avanzados, tenemos una mejor formación, somos tolerantes y pacíficos… la realidad es otra, y sino solo hay que mirar a los gobernantes europeos que festejan la liberación libia sin pensar en los miles de muertos y desaparecidos de los que nadie habla, aquéllos que no aparecen en las noticias, como si no hubieran existido nunca. Y es que en pleno siglo XXI parece surrealista que sigan ocurriendo estas cosas, que no hayamos aprendido de nuestros propios errores. Y yo me pregunto ¿evolución? Con estos datos no parece que hayamos evolucionado mucho, más bien parece que vamos hacia atrás.
En camino...
La vida es caminar, siempre estamos en camino hacia algo, caminamos para llegar a nuestro destino, para crecer, para cumplir nuestros sueños… no podemos dejar de caminar. La foto de cabecera del blog fue tomada en una playa de Lomé (Togo), en ella se ve como un grupo de adolescentes intentan tirar de un cayuco. Esos chicos también están en camino, caminan hacia un mundo mejor, hacia la esperanza, hacia la supervivencia. Y es que mientras los observaba no podía dejar de pensar el valor de la vida, y como este valor disminuye a medida que bajamos en el mapa. Una nueva ola de hambre llega a África, y no es noticia esta semana. ¿Intervención? Sí, pero ¿a quién? Todavía no estoy segura de que no seamos nosotros mismos los que necesitemos de esa intervención. Tengo muchas expectativas en esta asignatura, pues tengo la sensación de que me ayudará a reflexionar sobre mis propios criterios, y creo que reflexionar es la única manera que tenemos de crecer, de cuestionarnos y poder enriquecernos de los demás.
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sábado, 15 de octubre de 2011
Comienzan las clases...
El comienzo de las clases siempre es caótico, y más cuando llegamos de unas largas vacaciones. De un día para otro tenemos una lista de asignaturas y una agenda llena de tareas por hacer. Después de nuestro primer año, nos enfrentamos a un segundo curso con ilusión, con ganas de seguir aprendiendo, pero sobre todo con ganas de llevar todo ese conocimiento aprendido a la práctica, pero aún nos queda camino. “Intervención educativa en personas de riesgo de exclusión social” es una de esas asignaturas de este cuatrimestre que aparecen en los horarios. En el primer momento, al leer el título, parece atractiva, sobre todo parece práctica. Hoy, después de cuatro semanas de clase, ya se han hecho todas las presentaciones, han comenzado las EPYD y poco a poco vamos adentrándonos en la asignatura. Lo que el primer día parecía una locura (dos profesores, hacer un blog, trabajo grupal, individual, lecturas…), hoy está organizado y comprendido. Por lo que llevamos estoy contenta con la metodología, pues siempre acabo las clases con ganas de más. Me gustan mucho porque en ellas no somos sujetos pasivos, y no es por el protagonismo que lleguemos a tener, que aunque es verdad que intervenimos no es muy diferente a otras clases, sino porque los contenidos y la forma de presentarlos son diferentes. Son clases que nos hacen pensar, ponernos en situaciones difíciles, cuestionarnos nuestra propia visión de las cosas e incluso preguntarnos qué hacemos estudiando este grado y si realmente estamos en el lugar adecuado.
A continuación dejo un archivo de Google Docs., donde explico más detenidamente el contenido de las clases dadas hasta ahora. ¡Comenzamos!
https://docs.google.com/document/pub?id=1NQoY18aeXKUHZfo_HJcQxG3oL8w9IIYUunIjn9dgIr8
A continuación dejo un archivo de Google Docs., donde explico más detenidamente el contenido de las clases dadas hasta ahora. ¡Comenzamos!
https://docs.google.com/document/pub?id=1NQoY18aeXKUHZfo_HJcQxG3oL8w9IIYUunIjn9dgIr8
miércoles, 12 de octubre de 2011
¿Salvar al Primer Mundo?
Al pensar en “el Tercer Mundo”, muchos tienen una visión negativa: hambre, muerte, pobreza… Da la impresión de que hablamos de un continente maldito, sin esperanza, perdido. La gente tiende a sentir lástima, a mirar hacia abajo desde una posición superior. Pero luego echamos un vistazo a las noticias de occidente y no parece que nosotros estemos mucho mejor. No encontramos lógica a muchas de nuestras actuaciones, lo tenemos todo pero a la vez no tenemos nada, estamos perdidos, desorientados, no encontramos el sentido de nuestras vidas. La tasa de suicidios se duplica, al año mueren en el mundo un millón de personas por esta causa. Así es inevitable preguntarse qué le pasa al mundo. Cómo puede ocurrir esto cuando nuestra sociedad tiene todo lo que necesitamos, o ¿no es así?
Hay un pequeño documental elaborado con la colaboración de UNICEF, llamado “En el mundo a cada rato”. Es una contribución del cine a la protección de los derechos de la infancia en el mundo y se compone de cinco historias. Una de ellas, “Binta y la gran idea”, nos propone una solución muy divertida e interesante para salvar al primer mundo.
Y después de todo esto, ¿seguimos pensando que son ellos los que necesitan ayuda?, o quizás ¿es nuestra sociedad la que necesita de una intervención urgente?
Hay un pequeño documental elaborado con la colaboración de UNICEF, llamado “En el mundo a cada rato”. Es una contribución del cine a la protección de los derechos de la infancia en el mundo y se compone de cinco historias. Una de ellas, “Binta y la gran idea”, nos propone una solución muy divertida e interesante para salvar al primer mundo.
Y después de todo esto, ¿seguimos pensando que son ellos los que necesitan ayuda?, o quizás ¿es nuestra sociedad la que necesita de una intervención urgente?
¿Evolución?
El otro día leí en el periódico digital “Tercera información” un artículo que hablaba del gasto militar en España, y me sorprendió leer que “uno de cada diez euros que invierte el Estado es para la guerra”, mientras los ciudadanos siguen sufriendo “el coste social de la crisis económica”. Nos imponen recortes de nuestros derechos sociales, económicos y laborales, pero sin embargo, no hay recortes en los gastos militares. De esta manera nos damos cuenta de que la guerra sigue siendo una prioridad en nuestros gobiernos, y aunque es ahora cuando se supone que estamos más avanzados, tenemos una mejor formación, somos tolerantes y pacíficos… la realidad es otra, y sino solo hay que mirar a los gobernantes europeos que festejan la liberación libia sin pensar en los miles de muertos y desaparecidos de los que nadie habla, aquéllos que no aparecen en las noticias, como si no hubieran existido nunca. Y es que en pleno siglo XXI parece surrealista que sigan ocurriendo estas cosas, que no hayamos aprendido de nuestros propios errores. Y yo me pregunto ¿evolución? Con estos datos no parece que hayamos evolucionado mucho, más bien parece que vamos hacia atrás.
En camino...
La vida es caminar, siempre estamos en camino hacia algo, caminamos para llegar a nuestro destino, para crecer, para cumplir nuestros sueños… no podemos dejar de caminar. La foto de cabecera del blog fue tomada en una playa de Lomé (Togo), en ella se ve como un grupo de adolescentes intentan tirar de un cayuco. Esos chicos también están en camino, caminan hacia un mundo mejor, hacia la esperanza, hacia la supervivencia. Y es que mientras los observaba no podía dejar de pensar el valor de la vida, y como este valor disminuye a medida que bajamos en el mapa. Una nueva ola de hambre llega a África, y no es noticia esta semana. ¿Intervención? Sí, pero ¿a quién? Todavía no estoy segura de que no seamos nosotros mismos los que necesitemos de esa intervención. Tengo muchas expectativas en esta asignatura, pues tengo la sensación de que me ayudará a reflexionar sobre mis propios criterios, y creo que reflexionar es la única manera que tenemos de crecer, de cuestionarnos y poder enriquecernos de los demás.
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