jueves, 8 de diciembre de 2011

Una respuesta desde los pobres

La semana pasada tuve la oportunidad de asistir a una de las charlas de las XXIII Jornadas con los Pobres de la Tierra en la Universidad de Sevilla destinada al tema de la crisis global: hacia un mundo de esclavos. La charla se titulaba “Respuestas desde los pobres: un signo de esperanza”, y trataba de los diferentes movimientos que han surgido a través de la historia desde los empobrecidos y que siguen provocándose actualmente. Me pareció interesante añadirlo al blog, pues durante la charla no podía dejar de comparar lo que se me estaba presentando con el contenido que estamos trabajando en la asignatura.

Cuando hablamos de la situación de los pobres, la principal tendencia en la historia ha sido el asistencialismo, y a menudo, seguimos pensando que la única forma de cambiar esta problemática es nuestra intervención. Pero en ningún momento ponemos la esperanza en los protagonistas de la situación, los propios pobres. Ellos también son personas con unas capacidades que poner en juego para luchar por sus derechos, algo que a veces se nos olvida. De esta manera se nos presentaba una serie de ejemplos de lucha pacífica por parte de los pobres, en diferentes lugares del mundo.

Por citar algunos de ellos, empezaré con las Damas de blanco en Cuba, una serie de mujeres que van por todo el país reclamando la liberación de sus seres queridos que han sido encarcelados injustamente. No tienen ni dirigente, ni presidente, ni secretario, es un movimiento que nace del pueblo espontáneamente, y al que siguen miles de personas. A pesar de que han sido amenazadas y chantajeadas por el gobierno, siguen luchando semana tras semana por el reconocimiento de la dignidad humana y el cumplimiento de los derechos humanos.



En Burundi, encontramos a Marguerite Barankitse, una mujer de etnia tutsi con una gran historia. Huérfana desde pequeña, su familia fue asesinada por la otra etnia del país, los hutus, pero ella se niega a “considerar a mis hermanos hutus como criminales”. Por eso inicia una lucha pacífica por la reconciliación del país. Adopta siete niños hutus y tutsis y se encarga de las víctimas de la guerra de Burundi, organizando la ayuda mutua sin distinción de etnia, religión y origen social. Incluso lucha contra grandes organizaciones como UNICEF, criticando los escandalosos sueldos de sus funcionarios que convierten la miseria en un negocio.

En la India encontramos el movimiento Ekta Parishad, que organiza una marcha no violenta de 13 meses por todo el país para reclamar la justicia social. Se calcula que en su última etapa, en octubre de 2012, se reunirán 100.000 pobres, campesinos sin tierras, intocables. Este movimiento no pretender asistir a las capas más empobrecidas de la India, sino que busca el reconocimiento de sus derechos al acceso de los recursos indispensables, la aceptación de su trabajo y favorecer su iniciativa. Para organizarse, los mismos pobres han ido almacenando un puñado de arroz cada día durante el año anterior a la marcha, lo que alimentará a las miles de personas que participen en ella. Aquí dejo el vídeo de presentación de la iniciativa, en el que el presidente de Ekta Parishad, Rajagopal, explica en qué consiste:


Para finalizar, citar los fondos rotativos en África, pero que también existen en otras zonas. Se trata de una forma de financiación nacida de los propios empobrecidos y dirigida a ellos. Es un fondo común formado por un grupo de personas, en el que cada miembro va ingresando periódicamente una cantidad y de esta manera, pueden recibir rotativamente préstamos. Son grupos voluntarios, autosuficientes, ajenos a los gobiernos y grandes instituciones, que tienen sus propias normas y formas de control.

Todos estos ejemplos nos ayudan a reflexionar sobre la respuesta que le damos a la pobreza en nuestra sociedad, y también nos pueden aportar pistas para trabajar como trabajadores y educadores sociales en nuestro propio contexto. Pues son respuestas nacidas desde los pobres y para ellos, a diferencia de lo que generalmente se cree, todas estas personas tienen fuerza, ganas, ideas, e iniciativa para luchar por sus derechos y, van consiguiendo cosas. Si nos remontamos en la historia, todos los grandes cambios nacen del pueblo, así que creo que es hora de darles un voto de confianza y apoyarles en sus iniciativas, ofreciéndoles toda nuestra ayuda desde una posición igualitaria.

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Una respuesta desde los pobres

La semana pasada tuve la oportunidad de asistir a una de las charlas de las XXIII Jornadas con los Pobres de la Tierra en la Universidad de Sevilla destinada al tema de la crisis global: hacia un mundo de esclavos. La charla se titulaba “Respuestas desde los pobres: un signo de esperanza”, y trataba de los diferentes movimientos que han surgido a través de la historia desde los empobrecidos y que siguen provocándose actualmente. Me pareció interesante añadirlo al blog, pues durante la charla no podía dejar de comparar lo que se me estaba presentando con el contenido que estamos trabajando en la asignatura.

Cuando hablamos de la situación de los pobres, la principal tendencia en la historia ha sido el asistencialismo, y a menudo, seguimos pensando que la única forma de cambiar esta problemática es nuestra intervención. Pero en ningún momento ponemos la esperanza en los protagonistas de la situación, los propios pobres. Ellos también son personas con unas capacidades que poner en juego para luchar por sus derechos, algo que a veces se nos olvida. De esta manera se nos presentaba una serie de ejemplos de lucha pacífica por parte de los pobres, en diferentes lugares del mundo.

Por citar algunos de ellos, empezaré con las Damas de blanco en Cuba, una serie de mujeres que van por todo el país reclamando la liberación de sus seres queridos que han sido encarcelados injustamente. No tienen ni dirigente, ni presidente, ni secretario, es un movimiento que nace del pueblo espontáneamente, y al que siguen miles de personas. A pesar de que han sido amenazadas y chantajeadas por el gobierno, siguen luchando semana tras semana por el reconocimiento de la dignidad humana y el cumplimiento de los derechos humanos.



En Burundi, encontramos a Marguerite Barankitse, una mujer de etnia tutsi con una gran historia. Huérfana desde pequeña, su familia fue asesinada por la otra etnia del país, los hutus, pero ella se niega a “considerar a mis hermanos hutus como criminales”. Por eso inicia una lucha pacífica por la reconciliación del país. Adopta siete niños hutus y tutsis y se encarga de las víctimas de la guerra de Burundi, organizando la ayuda mutua sin distinción de etnia, religión y origen social. Incluso lucha contra grandes organizaciones como UNICEF, criticando los escandalosos sueldos de sus funcionarios que convierten la miseria en un negocio.

En la India encontramos el movimiento Ekta Parishad, que organiza una marcha no violenta de 13 meses por todo el país para reclamar la justicia social. Se calcula que en su última etapa, en octubre de 2012, se reunirán 100.000 pobres, campesinos sin tierras, intocables. Este movimiento no pretender asistir a las capas más empobrecidas de la India, sino que busca el reconocimiento de sus derechos al acceso de los recursos indispensables, la aceptación de su trabajo y favorecer su iniciativa. Para organizarse, los mismos pobres han ido almacenando un puñado de arroz cada día durante el año anterior a la marcha, lo que alimentará a las miles de personas que participen en ella. Aquí dejo el vídeo de presentación de la iniciativa, en el que el presidente de Ekta Parishad, Rajagopal, explica en qué consiste:


Para finalizar, citar los fondos rotativos en África, pero que también existen en otras zonas. Se trata de una forma de financiación nacida de los propios empobrecidos y dirigida a ellos. Es un fondo común formado por un grupo de personas, en el que cada miembro va ingresando periódicamente una cantidad y de esta manera, pueden recibir rotativamente préstamos. Son grupos voluntarios, autosuficientes, ajenos a los gobiernos y grandes instituciones, que tienen sus propias normas y formas de control.

Todos estos ejemplos nos ayudan a reflexionar sobre la respuesta que le damos a la pobreza en nuestra sociedad, y también nos pueden aportar pistas para trabajar como trabajadores y educadores sociales en nuestro propio contexto. Pues son respuestas nacidas desde los pobres y para ellos, a diferencia de lo que generalmente se cree, todas estas personas tienen fuerza, ganas, ideas, e iniciativa para luchar por sus derechos y, van consiguiendo cosas. Si nos remontamos en la historia, todos los grandes cambios nacen del pueblo, así que creo que es hora de darles un voto de confianza y apoyarles en sus iniciativas, ofreciéndoles toda nuestra ayuda desde una posición igualitaria.

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