jueves, 22 de diciembre de 2011

Una propuesta de intervención en las aulas

En la asignatura, La educación ante la diversidad cultural, hemos realizado un trabajo grupal sobre cómo se trabaja la interculturalidad en los centros, y gracias a él, he tenido la oportunidad de conocer el C.E.I.P Adriano del Valle, situado en el barrio de Su eminencia, Sevilla, donde colaboro como voluntaria desde entonces. Me ha parecido interesante añadir esta entrada al blog porque se trata de una intervención que se está llevando a cabo actualmente en la educación formal, y que intenta responder a la problemática de la diversidad en las aulas.


Este es un centro educativo peculiar en Sevilla, pues conviven alumnos de doce nacionalidades distintas, además de alumnos de etnia gitana, otros que provienen de otras ciudades o pueblos, y alumnado con necesidades específicas de apoyo. Toda esta diversidad hace que los alumnos se enriquezcan unos de otros a través del contacto directo, compartiendo sus experiencias y forma de vida de sus respectivas culturas. Este ambiente es fundamental para nuestra sociedad en la que la inmigración y la multiculturalidad están a la orden del día. Además, se trata de un barrio que se encuentra en la frontera de la vulnerabilidad social y donde la educación es el mejor instrumento para evitarla, pues no solo se encarga de la formación de sus alumnos sino que entre sus objetivos encontramos la transformación social del entorno, el cual cumple rigurosamente, integrando a los familiares, asociaciones, voluntarios, y a la comunidad en general dentro de la escuela, con una participación activa. La idea central es la educación como responsabilidad de todos, para llegar así a un futuro con igualdad de oportunidades, donde no exista la exclusión.

El Adriano del Valle lleva a cabo lo que se conoce como una comunidad de aprendizaje. Se trata de “un proyecto de transformación de centros educativos dirigido a la superación del fracaso escolar y eliminación de conflictos”(R. Flecha García y L. Puigvert, Barcelona). Este proyecto se caracteriza por la opción del aprendizaje a través del diálogo mediante grupos interactivos. En vez de sacar fuera a los alumnos, se apuesta por un aula inclusiva donde colaboren más personas dentro, favoreciendo la interacción entre iguales y el trabajo en equipo. Es en esta actividad donde se realiza mi voluntariado, el cual me está aportando grandes conocimientos sobre el tratamiento de la diversidad, pues puedo comprobar cada semana como en una clase llena de niños de diferentes capacidades, nacionalidades, culturas, creencias, e incluso idiomas, la interacción entre ellos siempre es igualitaria.



En todo esto la figura del educador social es clave, pues además de ocuparse de la detección y el análisis de los problemas sociales y sus causas, la relación y el diálogo, la organización y participación en la vida cotidiana y comunitaria, la promoción de actividades socioeducativas y el seguimiento del absentismo escolar, ahora ve ampliado su campo de acción, asumiendo la tarea de coordinación y dinamización de las entidades, la escuela, la familia y la comunidad o barrio. A partir de la organización por comisiones de trabajo, el educador tiene la oportunidad de interactuar con los familiares dentro y fuera del centro, para que así, entre todos, se busquen nuevas propuestas para perfeccionar la educación y transformación del entorno.



Esto solo es un ejemplo de intervención en la realidad escolar, pero aún nos queda mucho camino por andar si queremos llegar a una sociedad intercultural e igualitaria, donde la diferencia no sea motivo de exclusión.

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jueves, 22 de diciembre de 2011

Una propuesta de intervención en las aulas

En la asignatura, La educación ante la diversidad cultural, hemos realizado un trabajo grupal sobre cómo se trabaja la interculturalidad en los centros, y gracias a él, he tenido la oportunidad de conocer el C.E.I.P Adriano del Valle, situado en el barrio de Su eminencia, Sevilla, donde colaboro como voluntaria desde entonces. Me ha parecido interesante añadir esta entrada al blog porque se trata de una intervención que se está llevando a cabo actualmente en la educación formal, y que intenta responder a la problemática de la diversidad en las aulas.


Este es un centro educativo peculiar en Sevilla, pues conviven alumnos de doce nacionalidades distintas, además de alumnos de etnia gitana, otros que provienen de otras ciudades o pueblos, y alumnado con necesidades específicas de apoyo. Toda esta diversidad hace que los alumnos se enriquezcan unos de otros a través del contacto directo, compartiendo sus experiencias y forma de vida de sus respectivas culturas. Este ambiente es fundamental para nuestra sociedad en la que la inmigración y la multiculturalidad están a la orden del día. Además, se trata de un barrio que se encuentra en la frontera de la vulnerabilidad social y donde la educación es el mejor instrumento para evitarla, pues no solo se encarga de la formación de sus alumnos sino que entre sus objetivos encontramos la transformación social del entorno, el cual cumple rigurosamente, integrando a los familiares, asociaciones, voluntarios, y a la comunidad en general dentro de la escuela, con una participación activa. La idea central es la educación como responsabilidad de todos, para llegar así a un futuro con igualdad de oportunidades, donde no exista la exclusión.

El Adriano del Valle lleva a cabo lo que se conoce como una comunidad de aprendizaje. Se trata de “un proyecto de transformación de centros educativos dirigido a la superación del fracaso escolar y eliminación de conflictos”(R. Flecha García y L. Puigvert, Barcelona). Este proyecto se caracteriza por la opción del aprendizaje a través del diálogo mediante grupos interactivos. En vez de sacar fuera a los alumnos, se apuesta por un aula inclusiva donde colaboren más personas dentro, favoreciendo la interacción entre iguales y el trabajo en equipo. Es en esta actividad donde se realiza mi voluntariado, el cual me está aportando grandes conocimientos sobre el tratamiento de la diversidad, pues puedo comprobar cada semana como en una clase llena de niños de diferentes capacidades, nacionalidades, culturas, creencias, e incluso idiomas, la interacción entre ellos siempre es igualitaria.



En todo esto la figura del educador social es clave, pues además de ocuparse de la detección y el análisis de los problemas sociales y sus causas, la relación y el diálogo, la organización y participación en la vida cotidiana y comunitaria, la promoción de actividades socioeducativas y el seguimiento del absentismo escolar, ahora ve ampliado su campo de acción, asumiendo la tarea de coordinación y dinamización de las entidades, la escuela, la familia y la comunidad o barrio. A partir de la organización por comisiones de trabajo, el educador tiene la oportunidad de interactuar con los familiares dentro y fuera del centro, para que así, entre todos, se busquen nuevas propuestas para perfeccionar la educación y transformación del entorno.



Esto solo es un ejemplo de intervención en la realidad escolar, pero aún nos queda mucho camino por andar si queremos llegar a una sociedad intercultural e igualitaria, donde la diferencia no sea motivo de exclusión.

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