martes, 15 de noviembre de 2011

¿Quiénes somos para elegir por los demás?

Hace unas semanas tuve la oportunidad de asistir a una conferencia sobre el uso del velo islámico en la escuela. La conferencia no aportó muchos conocimientos que ya no supiéramos, pero si me sirvió para reflexionar. Últimamente estoy un poco cansada de la gente que dice tener criterio para juzgar a determinadas personas y obligarlas a hacer lo que se supone que es “lo mejor para ellas”. Este tema surgió el otro día en la clase de Intervención con mi profesora, Almudena, ya que nosotros como futuros trabajadores y educadores sociales, nos preguntábamos en qué momento adquiriríamos ese criterio para decidir por los demás. Se supone que éste será legítimo cuando acabemos la carrera, tengamos un título que nos apoye y los conocimientos necesario para intervenir en los casos que se nos presenten. Pero, ¿hasta dónde es válido este criterio?, ¿cualquier tipo de intervención es aceptable siempre que tengamos un título en nuestras manos?

En el caso del velo en las escuelas españolas, hemos presenciado como determinados profesionales han intentado obligar a adolescentes a quitárselo para poder asistir a su escuela, pensando en todo momento en “lo mejor para ellas”. A veces, me da por pensar que quizás, detrás de este discurso feminista a favor de los derechos de la mujer, se esconde un miedo terrible a una cultura tan distinta como es la islámica. Y es verdad que quizás esas niñas estén obligadas, directa o indirectamente, por sus familias, por su religión o por su cultura, siempre teniendo en cuenta la particularidad de cada caso. Pero aún así siempre que ellas quieran llevarlo, obligarles a quitárselo también sería ir en contra de sus derechos, sería hacer lo mismo que se intenta evitar. Desde mi opinión, es más lógico convertirlas en mujeres libres, con una educación y una conciencia crítica, con capacidad de elección, que les permita decidir qué es lo mejor para ellas. En definitiva, creo que cada persona tiene el derecho de elegir por sí misma sobre su vida. Y es que no paran de surgirme preguntas, ¿realmente se intenta evitar la discriminación?, ¿no es más negativo enseñar a una niña que debe ocultar su propia identidad si quiere ser aceptada? Estas reflexiones llegan a mi cabeza cuando leo testimonios de chicas que dicen que“renunciar al velo sería como quitarme la piel”.
Nunca pararé de preguntarme por qué le damos tanta importancia a temas que no lo necesitan, y en cambio, seguimos sin atender tantísimos problemas que ocurren en el mundo cada día y sí necesitan de nuestra intervención.

A veces, los profesionales eligen por las personas creyendo que tienen la razón, pero no siempre es así. No sé que será de mí dentro de unos años, cómo ejerceré mi profesión, pero espero y confío que nunca olvide la palabra de las personas con las que trabaje, porque ellas también tienen derecho a opinar sobre sus vidas, a ser escuchadas, y estoy segura que de esta forma mi intervención será más profunda y más efectiva.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

About


Seguidores

martes, 15 de noviembre de 2011

¿Quiénes somos para elegir por los demás?

Hace unas semanas tuve la oportunidad de asistir a una conferencia sobre el uso del velo islámico en la escuela. La conferencia no aportó muchos conocimientos que ya no supiéramos, pero si me sirvió para reflexionar. Últimamente estoy un poco cansada de la gente que dice tener criterio para juzgar a determinadas personas y obligarlas a hacer lo que se supone que es “lo mejor para ellas”. Este tema surgió el otro día en la clase de Intervención con mi profesora, Almudena, ya que nosotros como futuros trabajadores y educadores sociales, nos preguntábamos en qué momento adquiriríamos ese criterio para decidir por los demás. Se supone que éste será legítimo cuando acabemos la carrera, tengamos un título que nos apoye y los conocimientos necesario para intervenir en los casos que se nos presenten. Pero, ¿hasta dónde es válido este criterio?, ¿cualquier tipo de intervención es aceptable siempre que tengamos un título en nuestras manos?

En el caso del velo en las escuelas españolas, hemos presenciado como determinados profesionales han intentado obligar a adolescentes a quitárselo para poder asistir a su escuela, pensando en todo momento en “lo mejor para ellas”. A veces, me da por pensar que quizás, detrás de este discurso feminista a favor de los derechos de la mujer, se esconde un miedo terrible a una cultura tan distinta como es la islámica. Y es verdad que quizás esas niñas estén obligadas, directa o indirectamente, por sus familias, por su religión o por su cultura, siempre teniendo en cuenta la particularidad de cada caso. Pero aún así siempre que ellas quieran llevarlo, obligarles a quitárselo también sería ir en contra de sus derechos, sería hacer lo mismo que se intenta evitar. Desde mi opinión, es más lógico convertirlas en mujeres libres, con una educación y una conciencia crítica, con capacidad de elección, que les permita decidir qué es lo mejor para ellas. En definitiva, creo que cada persona tiene el derecho de elegir por sí misma sobre su vida. Y es que no paran de surgirme preguntas, ¿realmente se intenta evitar la discriminación?, ¿no es más negativo enseñar a una niña que debe ocultar su propia identidad si quiere ser aceptada? Estas reflexiones llegan a mi cabeza cuando leo testimonios de chicas que dicen que“renunciar al velo sería como quitarme la piel”.
Nunca pararé de preguntarme por qué le damos tanta importancia a temas que no lo necesitan, y en cambio, seguimos sin atender tantísimos problemas que ocurren en el mundo cada día y sí necesitan de nuestra intervención.

A veces, los profesionales eligen por las personas creyendo que tienen la razón, pero no siempre es así. No sé que será de mí dentro de unos años, cómo ejerceré mi profesión, pero espero y confío que nunca olvide la palabra de las personas con las que trabaje, porque ellas también tienen derecho a opinar sobre sus vidas, a ser escuchadas, y estoy segura que de esta forma mi intervención será más profunda y más efectiva.

No hay comentarios:

Publicar un comentario